Agentes del precinto 9 de la Policía de Nueva York llegaron la mañana del miércoles a la calle 11 con la Primera Avenida, en el East Village de Manhattan, para actuar contra las cientos de bicicletas eléctricas de los repartidores que se estacionan en esa cuadra. Tras unos 45 minutos en el lugar, los agentes abandonaron el operativo y se marcharon sin confiscar una sola bicicleta.
45 minutos mirando las bicicletas
Cuando los agentes llegaron, alrededor de las 9:00 de la mañana, los repartidores ya habían reorganizado sus bicicletas: alineadas junto a la acera, mayormente del lado sur de la cuadra y fuera de la zona de relevo de taxis frente a la mezquita Madina Masjid, en una zona que la propia comunidad ayuda a mantener limpia con jornadas semanales.
La comandante del precinto 9, la subinspectora Pamela Jeronimo, sostuvo que las bicicletas estacionadas en la calle violaban la ley al ocupar espacios que usan los automóviles, y un abogado del Departamento de Policía argumentó que una bicicleta es «propiedad personal» que no puede almacenarse en la vía pública. Mientras tanto, los agentes repartieron volantes con instrucciones sobre qué hacer en caso de que una bicicleta sea confiscada.
La retirada
El giro llegó con la presencia de un representante de la alcaldía en el lugar. Poco después, los oficiales subieron a sus vehículos y se fueron sin llevarse ninguna bicicleta. El propio abogado del NYPD reconoció ante la prensa local que ese día no se aplicaría ninguna medida, porque la condición de la cuadra, sin ser perfecta, estaba en un estado aceptable.
El concejal Harvey Epstein, que representa al East Village, celebró que no se confiscara ninguna bicicleta y atribuyó el desenlace a que la comunidad se organizó para ayudar a los trabajadores a ordenar las bicicletas y mantener limpia la zona, tras una campaña de educación sostenida.
El fondo del problema: no tienen dónde guardarlas
Esa cuadra se ha convertido en un punto de encuentro informal de cientos de repartidores, que estacionan junto a sus compañeros mientras esperan pedidos, en parte para proteger sus bicicletas de los robos. Las empresas de aplicaciones para las que trabajan —como DoorDash, Uber Eats y Grubhub— no están obligadas a ofrecerles espacios para guardar las bicicletas, cargar las baterías ni tomar descansos.
Epstein afirmó que la responsabilidad de encontrar locales interiores para las bicicletas debe recaer en esas empresas, y que trabaja junto a la alcaldía en soluciones legislativas para obligarlas a responder por los trabajadores. Susan Stetzer, gerente de distrito de la Junta Comunitaria 3, coincidió en que la ciudad debe construir infraestructura en lugar de limitarse a los operativos. El presupuesto preliminar de la alcaldía asignó 25 millones de dólares para estacionamientos seguros de bicicletas, con un plan inicial de 500 estructuras en los próximos cinco años.
Ojo con los videos que circulan
El operativo de esta semana llevaba semanas anunciándose —se esperaba primero el 7 de octubre y luego el 21— y en redes sociales están circulando videos que muestran a empleados municipales cargando bicicletas de repartidores en camiones como si se tratara de imágenes actuales. Esas grabaciones corresponden a un operativo de julio pasado, cuando en esa misma zona sí fueron confiscadas decenas de bicicletas eléctricas y ciclomotores. Esta vez, el desenlace fue el contrario: la policía se marchó con las manos vacías.
El debate continúa: propietarios de edificios de la Primera Avenida anunciaron una rueda de prensa este jueves para expresar sus preocupaciones por la concentración de bicicletas y repartidores en la calle 11 Este, mientras los trabajadores piden una solución que no les cueste su herramienta de trabajo.
Fuentes: Streetsblog New York City (29 de octubre de 2026) y EV Grieve.
Por La Primicia Digital

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